Zhuangzi

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Zhuangzi

Zhuangzi (chino tradicional: 莊子, chino simplificado: 庄子, pinyin: Zhuāngzǐ, Wade-Giles: Chuang Tzu o Chuang Tse, literalmente “Maestro Zhuang”) fue un famoso filósofo de la antigua China que vivió alrededor del siglo IV a. C. durante el período de los Reinos combatientes, y que corresponde a la cumbre del pensamiento filosófico chino de las Cien escuelas del pensamiento. Nacido en el reino Song, vivió aproximadamente entre los años 369 y 290 a. C., y se le considera el segundo taoísta más importante, por detrás tan sólo de Laozi, y heredero del pensamiento de este último. También es considerado un precursor, mucho más explícito que su maestro, de lo que se llamaría con el tiempo anarquismo.

Se dice que Zhuangzi vivió durante los mandatos del Rey Hui de Wei y el Rey Xuan de Qi, entre 370 y 301 a. C. Zhuangzi era del pueblo de Meng (蒙城 Méng Chéng) en el estado de Song (actual Shāngqiū 商邱, Henan). Su nombre de pila era 周 Zhōu. También se le conoció como 蒙吏, Oficial Méng, 蒙莊 Méng Zhuāng y 蒙叟 Anciano Méng.

En general, la filosofía de Zhuangzi es similar al antinomianismo (aunque dicha corriente es muy posterior a él), bajo el argumento de que la vida es limitada y las cosas por saber son ilimitadas. Decía que el usar lo limitado para buscar lo ilimitado era una necedad. Nuestro lenguaje, cognición, etcétera, están condicionados por nuestra propia perspectiva y debemos tener cuidado al concluir que nuestras conclusiones son igualmente ciertas para todas las cosas (wanwu). El pensamiento de Zhuangzi también se puede considerar como un precursor del multiculturalismo y relatividad de los sistemas de valores. Su relatividad frente al pensamiento sistemático lo lleva incluso al punto de dudar de la base de los argumentos pragmáticos (que un tren de acción conserva nuestras vidas) pues esto presupone que la vida es buena y la muerte es mala. En la cuarta sección de “La Gran Felicidad” (至樂 zhìlè, el décimo octavo capítulo del libro), Zhuangzi le expresa lástima a un cráneo que ve tirado al lado del camino. Zhuangzi lamenta que el cráneo esté ya muerto, pero el cráneo le contesta, “¿Y cómo sabes que es malo estar muerto?”

Otro ejemplo señala que no hay un estándar universal de belleza. Esto se toma del capítulo “Sobre el Arreglo de las Cosas”, también llamado “Discurso sobre el ordenamiento de las cosas” o, en la traducción de Burton Watson (traducido a su vez al castellano por Alex Ferrara, “Discurso acerca de la igualdad de las cosas” (齊物論 qí wù lùn, el segundo capítulo del libro):

Mao Qiang y Li Ji [dos hermosas cortesanas] son lo que la gente considera belleza, pero si los peces las ven se hunden en las profundidades; si las aves las ven, se van volando en el aire; si los venados las ven, se van galopando. De los cuatro, ¿quién sabe lo que es verdaderamente bello en el mundo?

Il.lustració  Antoni Lafayette

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